El elenco dirigido por Ariel Holan conoció la cara de la derrota y cayó,
en condición de visitante, por tres a cero frente a Boca, con dos
tantos de Bendettó y uno de Benítez, se despidió de la pelea por el
campeonato y, ahora, deberá apuntar todos los cañones a conseguir la
clasificación a la Copa Libertadores del próximo año. En
“¡Independiente, el Gran Campeón!”, te dejamos las calificaciones
Martín Campaña (4): Probablemente el
partido más flojo desde su llegada al club. Dubitativo en las dos
primeras aproximaciones en el local, siendo superado en ambas, en donde
dejó una chance abierta que Boca no supo capitalizar. Saca un buen
remate de Gago en el primer tiempo. Nada que hacer en los primeros dos
tantos. Responsabilidad en el tercero, al despejar mal el balón, cosa
que llevó a una nueva conquista del rival.
Fabricio Bustos (5): Uno de los puntos más altos en la tarde-noche
capitalina. Sin aparecer de manera asidua en ataque, intentó tomar bien
las marcas y seguir el tren a Pavón o a Benítez, dependiendo de quién
aparezca por su sector. Falló en el cierre previo al centro de Pavón en
el segundo tanto, en una maniobra ingeniosa del punta rival, que lo
eludió con un enganche fortuito.
Alan Franco (3): Le costó tomar la posición de Benedetto, a quien no
supo cómo tomar cuando salía del área y no llegó a ir al compás con sus
movimientos. Autor material de un penal que no debió ser sancionado.
Nicolás Tagliafico (5): Empezó con ímpetu pero, como le sucedió al
resto de sus compañeros, decayó en su nivel y no encontró los caminos
para controlar al nueve adversario. El temple y ganas que siempre
demuestra el capitán.
uan Sánchez Miño (3): Su lateral fue una zona de transición libre para el ataque del Xeneize.
Pavón y Benítez lo superaron en todos los tiros cuando lo encararon,
aprovechando la poca marca que suministró el defensor izquierdo. Benítez
le gana con facilidad en el segundo gol, ya que nunca supo dónde estaba
el oponente, le ganaron las espaldas y no cerró de manera correcta.
Diego Rodríguez (5): En el podio, uno de los que –al menos- con un
dejo de ímpetu intentó imponerse para hacerse presente en la zona
medular. Ante la lentitud de su compañero en el medio, tuvo que hacerse
ancho para cubrir los espacios, quedando pagando en varias
oportunidades. Le costó tomar la marca sobre Pérez y Gago, que en varios
pasajes aparecieron con libertades. Errático en la transición del
balón.
Walter Erviti (3): Previsible, lento y cansino lo del ex Banfield en
el campo de juego. Su inclusión en la oncena se debió a la inteligencia
que y sapiencia que podía aportar para esta clase de partidos, esperando
que la ecuación de como resultado lo que sucedió en Perú hace unos
días. Sin rapidez para entregar el balón, no marcó, ni gravitó en el
circuito de juego. Mal partido del volante.
Ezequiel Barco (6): De lo más rescatable. Con lo poco que tocaron la
pelota los de mitad de cancha para arriba, se arrimó hacia el medio y
partió desde esa posición buscando hacerse con el esférico y crear a
partir de su velocidad y gambeta. No encontró un socio acorde a su
voluntariosa labor. Tuvo que salir del campo por un patadón de Barrios.
Tuvo un remate de media distancia que Rossi sacó al córner.
Martín Benítez (3): No gravitó en ofensiva y se notó. Sus últimas
apariciones, con levantada incluida, hicieron que en el último lapso sea
el encargado de llevar adelante el fútbol de Independiente. Deslucido
en los noventa minutos, entró poco en contacto con el balón, tanto por
el medio o como único punta.
Emiliano Rigoni (3): Desapareció del campo de juego. Aislado contra
el cordón que delimita la cancha, no se hizo con la pelota, ni mucho
menos llegó a ser punzante. Apenas un remate, en el complemento, que el
golero boquense desvió al lateral.
Emmanuel Gigliotti (3): Prácticamente no tocó la pelota y estuvo
anulado por los centrales rivales cada vez que se disponía a hacerlo.
Amonestado, salió en el entretiempo y se notó que arrastraba una
molestia.
Maximiliano Meza (5): Entró para cumplir la función de Benítez,
relegando a este a la posición de centrodelantero. Tras su ingreso, el
equipo se dispuso a tener más el balón e intentó sumarse al engranaje
del juego.
Lucas Albertengo (3): Desapercibido completamente. Desde su ingreso
hasta el fin, no tocó la pelota y no se sintió su presencia en el campo.
Gastón Togni (-): Ocupó el lugar que dejó vacante Barco en cancha. Se
mostró como opción de pase en todo momento, aunque sin poder doblegar
la marca del rival. Pocos minutos para ser calificado.
Comentario del Partido.
Ariel Holan dispuso el mismo equipo que venía de conseguir la
clasificación en Perú por Copa Sudamericana. Ante la salida de
Domínguez, buscó con Erviti en la zona medular, apoyándose en la
experiencia que el volante mantiene y que, entendí, sabe sostener en
esta clase de partidos.
El arbitraje y el funcionamiento colectivo son dos caminos paralelos
que conllevan al mismo resultado, pero que merecen un análisis aparte, a
la hora de desmenuzar el porqué de esta derrota de Independiente. Si
bien es cierto que lo de Rapallini no fue bueno, cobrando un penal que
–a mí entender- no fue, y que la patada de Barrios es descalificadora
sobre el pie de Barco, resultaría simplista quedarse con ese pensamiento
para descubrir que por ese motivo el Rojo cayó en La Boca. Para nada.
El arbitraje es un atenuante, un condimento, pero no es algo –al menos
en este caso- que lleve a la caída pura y exclusivamente por eso.
Si bien el penal es el motivo que lleva a la apertura del marcador,
sólo da el génesis del mismo, ya que Boca había mostrado armas y actitud
para llevarse por delante a este Independiente, buscando consolidar la
punta del campeonato. Las chances que dispusieron Pavón y Benedetto
anteriormente a eso, hablan y explican que el tanto estaba al caer, ante
un Independiente previsible, que no encontraba asociaciones para
lastimar, que no poseía individualidades que lo salven y doblegado
siempre por la marca.
Pensar en un uno a cero antes del entretiempo parecía, incluso,
alentador, entendiendo que a este equipo le sientan mejor los segundos
tiempos. Sin embargo eso. Benítez puso el dos a cero y sentenció
cualquier tipo de chances.
El complemento estuvo de más. El Rojo cansado no contó con las armas
para superar al rival y cayó en un monotonía de atacar sin ideas, ante
un local que se replegó y se dispuso a la contra, buscando abultar el
marcador. Llegó el tercero, con complicidad propia y el fin. Los cambios
no cambiaron la ecuación y, aquí, tenemos otro factor que altera la
composición de un plantel corto y sin muchas alternativas a la hora de
volver a barajar.
Aprender de los errores también es importante y el proceso de Holan
deberá entender eso para levantarse de este duro revés y salir airoso en
la pelea por la clasificación a la Copa Libertadores.
"JULIÁN BARRAL"

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