"Para los muchachos de Camioneros, fue importante haber jugado un buen partido. Para el club, también"
Hugo Moyano
Independiente estuvo a un paso de caerse temprano de la Copa Argentina.
Tres días después de haber derrotado a Racing, los Rojos, con una
formación alternativa, tuvieron que sudar más de lo pensado para
eliminar a Camioneros, institución del Federal B fundada por la familia Moyano. Sí, la familia de Hugo Moyano, presidente del conjunto de Avellaneda.
Luego de empatar 0 a 0 durante el tiempo regular, la clasificación se definió en los penales, en donde el equipo de Ariel Holan se impuso por 5-4. Pero lo que pasó ayer no fue más que un déjà vu. Hace dos años, por la misma competencia, en la misma instancia, Independiente también sufrió ante un rival de la misma categoría: la noche del 25 de abril de 2015, en Córdoba, Independiente coqueteó con el colapso ante Alianza de Coronel Moldes, un modesto equipo del ascenso al que recién le ganaría por penales tras igualar 1 a 1 con un gol de Christian Ortíz sobre el final.
Independiente, anoche, volvió a entrar en pánico ante un equipo de menor calibre -pero con el mayor presupuesto del Federal B-, al que debería haber eliminado sin sobresaltos. Camioneros, sin embargo, cayó en la costa, con decoro, muy cerca de dar el golpe más resonante de su historia. La tensión fue tal que Hugo Moyano vivió los penales en un evidente estado de ansiedad. Cuando Toledo anotó el último, el que confirmó la clasificación del conjunto de Avellaneda a los 16avos de final, Hugo respiró aliviado y festejó con los brazos en alto, manso después de haber visto de cerca una posible eliminación del club que preside.
"En
definitiva fue un partido de fútbol, pero festejé el triunfo de
Independiente porque tuve preferencia por la historia. Camioneros recién
empieza y le quedarán muchos años para tener la historia del Rojo",
reconoció Hugo Moyano en Télam.
"De todas formas -continuó- para los muchachos de Camioneros fue importante haber jugado un buen partido. Para el club también. Además tuve el orgullo de que mi nieto Facundo (hijo de Pablo) estuviera en el banco de suplentes. Fue una noche inolvidable".
Diario La Nación
Luego de empatar 0 a 0 durante el tiempo regular, la clasificación se definió en los penales, en donde el equipo de Ariel Holan se impuso por 5-4. Pero lo que pasó ayer no fue más que un déjà vu. Hace dos años, por la misma competencia, en la misma instancia, Independiente también sufrió ante un rival de la misma categoría: la noche del 25 de abril de 2015, en Córdoba, Independiente coqueteó con el colapso ante Alianza de Coronel Moldes, un modesto equipo del ascenso al que recién le ganaría por penales tras igualar 1 a 1 con un gol de Christian Ortíz sobre el final.
Independiente, anoche, volvió a entrar en pánico ante un equipo de menor calibre -pero con el mayor presupuesto del Federal B-, al que debería haber eliminado sin sobresaltos. Camioneros, sin embargo, cayó en la costa, con decoro, muy cerca de dar el golpe más resonante de su historia. La tensión fue tal que Hugo Moyano vivió los penales en un evidente estado de ansiedad. Cuando Toledo anotó el último, el que confirmó la clasificación del conjunto de Avellaneda a los 16avos de final, Hugo respiró aliviado y festejó con los brazos en alto, manso después de haber visto de cerca una posible eliminación del club que preside.
"De todas formas -continuó- para los muchachos de Camioneros fue importante haber jugado un buen partido. Para el club también. Además tuve el orgullo de que mi nieto Facundo (hijo de Pablo) estuviera en el banco de suplentes. Fue una noche inolvidable".
Diario La Nación

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