Un camión paró al diablo. Independiente
jugó un partido para el olvido. No hubo sociedades, no funcionó el mediocampo y
hubo algún susto en la defensa frente a un conjunto que milita en la cuarta
categoría. Ni siquiera con los cambios (el D.T. esta vez erró) pudimos mejorar.
Al contrario, empeoramos.
Sólo hubo supremacía en los
primeros quince minutos, en los cuales observamos un movedizo Fernández, con
más ganas que fútbol. Luego, el Diablo mantuvo la posesión pero sin ideas
claras. Con las modificaciones (ingresos de Benítez y Barco por Alvarez y
Erviti), perdió la mitad del campo que después el entrenador rectificó con el “Torito”
Rodríguez por Blanco, pero ya era tarde. La sociedad surgida en las divisiones
inferiores esta vez no pesó, el equipo quedó sin un “5” y perdió la posesión
que tenía. Los defensores rivales comenzaron a ganarle fácil a los delanteros y
dio la sensación que debería haber ingresado Gigliotti para dar más pelea en el
área contraria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario