Sangre Roja

Sangre Roja
Alberto Eirin, Fabio Candelabro, Daniel Martinez y Litto Giovetti

miércoles, 25 de abril de 2018

¿Quien manda en el Rojo?¿Holan o Moyano?

Del éxtasis del éxito a la depresión de la amargura por el fracaso momentáneo. El equipo se fue el lunes con una mezcla de silbidos por los últimos resultados y algunos aplausos de quienes pensaron que algo se pudo rescatar y aún son optimistas. ¿Qué pasó? ¿Se desarmó el equipo campeón? 


 Algo de eso hay, se fueron dos de los mejores, se fue Tagliafico, se fue Barco y la tarea era difícil, tratar de reemplazarlos. Se eligió, y en lo que hasta ahora hemos podido ver en la cancha, de los que llegaron ninguno ha respondido de la manera que se esperaba, siempre se habla de tratar de traer esos jugadores “que se pongan la camiseta y jueguen”, se dice siempre, creo que ya estamos en condiciones de decir que esa premisa no se ha cumplido.
Silvio Romero, más conocido como “El Gordo” entre los que vamos a la tribuna, no se si está excedido de peso o su físico siempre fue así, lo cierto es que le cuesta desplazarse, se lo ve lento, por lo menos para jugar allí sobre la derecha donde lo ubica el DT, quizás su puesto sea en el centro y no deba jugar junto a Gigliotti. Menéndez que arrancó bien pero parece demasiado ansioso, Brian Romero, que ni siquiera concentra, Brítez al que poco hemos visto, y por supuesto no me quiero olvidar de Gaibor que lamentablemente lleva la camiseta más querida por nosotros como es la número 10, la del Bocha, la del Dani Garnero, la del Pocho Insúa. En lo que a mi respecta hasta ahora no le he visto ningún mérito para ponerse la Roja y mucho menos con ese número en la espalda. ¿Qué virtudes tendrá?¿Que le habrán visto quienes lo incorporaron? ¿vale lo que se pagó por él? ¿O va a quedar en la historia como Victor López o Rosenthal? Queda claro que su llegada es de responsabilidad compartida entre Holan que declaró que nació para mandar y que eso es lo que le gusta hacer pero que fue contratado para orientar, y la Comisión Directiva que sí debe tener el comando y no delegarlo. Daría la sensación de que se han despilfarrado los 15 millones de dólares que dejó la venta de Ezequiel Barco al fútbol Americano. ¿Alguien me puede explicar por ejemplo que diferencia de juego puede haber entre este jugador ecuatoriano y el pibe Blanco?¿O entre Togni y Menéndez?¿O entre el Pibe Denis y Romero?¿Por qué a todos estos chicos se los ha archivado y ya no tienen ninguna oportunidad?
Seguramente si alguno de los recién llegados dentro de un tiempo logra consolidarse muchos saldrán a decir “vieron, había que esperar”, el punto, como decía al principio es que los que llegan deben jugar bien inmediatamente, acá no hay tiempos, hay que pasar en la Copa Libertadores y clasificar para la del próximo año, para ganarla por octava vez hay que jugarla todas las temporadas.
Y a propósito de las Copas quiero dejar para lo último las desacertadas declaraciones de Yoyo Maldonado cuando barajó la posibilidad de que Independiente a futuro deje de participar en las mismas si se ve perjudicado por los arbitrajes, realmente me dolió, me pareció una afrenta a la historia Roja. No sé, no me lo imagino al Pato Pastoriza retirando a los jugadores en Córdoba cuando quedó en cancha diezmado por las expulsiones, un gran equipo, un equipo campeón, que se siente campeón, se sobrepone a todo y un ejemplo reciente es la final con Flamengo en las que tuvimos arbitrajes desfavorables.
No hay tiempo como te decía más arriba, pero hay esperanza, del éxtasis a la amargura en dos meses, cual será el tiempo para hacer el otro camino, el inverso, el de la desdicha a la felicidad.

                             Dr. Liberto Giovetti
                                Sangre Roja

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