Algo de eso
hay, se fueron dos de los mejores, se fue Tagliafico, se fue Barco y la tarea
era difícil, tratar de reemplazarlos. Se eligió, y en lo que hasta ahora hemos
podido ver en la cancha, de los que llegaron ninguno ha respondido de la manera
que se esperaba, siempre se habla de tratar de traer esos jugadores “que se
pongan la camiseta y jueguen”, se dice siempre, creo que ya estamos en
condiciones de decir que esa premisa no se ha cumplido.
Silvio Romero,
más conocido como “El Gordo” entre los que vamos a la tribuna, no se si está
excedido de peso o su físico siempre fue así, lo cierto es que le cuesta
desplazarse, se lo ve lento, por lo menos para jugar allí sobre la derecha
donde lo ubica el DT, quizás su puesto sea en el centro y no deba jugar junto a
Gigliotti. Menéndez que arrancó bien pero parece demasiado ansioso, Brian
Romero, que ni siquiera concentra, Brítez al que poco hemos visto, y por
supuesto no me quiero olvidar de Gaibor que lamentablemente lleva la camiseta
más querida por nosotros como es la número 10, la del Bocha, la del Dani
Garnero, la del Pocho Insúa. En lo que a mi respecta hasta ahora no le he visto
ningún mérito para ponerse la Roja y mucho menos con ese número en la espalda.
¿Qué virtudes tendrá?¿Que le habrán visto quienes lo incorporaron? ¿vale lo que
se pagó por él? ¿O va a quedar en la historia como Victor López o Rosenthal? Queda
claro que su llegada es de responsabilidad compartida entre Holan que declaró
que nació para mandar y que eso es lo que le gusta hacer pero que fue
contratado para orientar, y la Comisión Directiva que sí debe tener el comando
y no delegarlo. Daría la sensación de que se han despilfarrado los 15 millones
de dólares que dejó la venta de Ezequiel Barco al fútbol Americano. ¿Alguien me
puede explicar por ejemplo que diferencia de juego puede haber entre este
jugador ecuatoriano y el pibe Blanco?¿O entre Togni y Menéndez?¿O entre el Pibe
Denis y Romero?¿Por qué a todos estos chicos se los ha archivado y ya no tienen
ninguna oportunidad?
Seguramente si
alguno de los recién llegados dentro de un tiempo logra consolidarse muchos
saldrán a decir “vieron, había que esperar”, el punto, como decía al principio
es que los que llegan deben jugar bien inmediatamente, acá no hay tiempos, hay
que pasar en la Copa Libertadores y clasificar para la del próximo año, para
ganarla por octava vez hay que jugarla todas las temporadas.
Y a propósito de las Copas quiero dejar
para lo último las desacertadas declaraciones de Yoyo Maldonado cuando barajó
la posibilidad de que Independiente a futuro deje de participar en las mismas si
se ve perjudicado por los arbitrajes, realmente me dolió, me pareció una
afrenta a la historia Roja. No sé, no me lo imagino al Pato Pastoriza retirando a los jugadores en Córdoba cuando quedó en cancha diezmado por las expulsiones, un
gran equipo, un equipo campeón, que se siente campeón, se sobrepone a todo y un
ejemplo reciente es la final con Flamengo en las que tuvimos arbitrajes
desfavorables.
No hay tiempo
como te decía más arriba, pero hay esperanza, del éxtasis a la amargura en dos
meses, cual será el tiempo para hacer el otro camino, el inverso, el de la desdicha a la
felicidad.
Dr. Liberto Giovetti
Sangre Roja

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