Triunfo importantísimo del Rojo. Por el rival, por el estadio
en donde jugó y porque significaron tres puntos de oro. Cuando el tridente
Rigoni-Benítez-Barco está aceitado, el equipo de Holan es cosa seria. El
primero estuvo perdido en el comienzo pero apareció con un golazo de afuera del
área. El misionero fue la figura del encuentro. Gambeteó, asistió dos
veces y fue el conductor. Recuperarlo era tarea del técnico. Lo está haciendo.
Barco dio el pase para el tercer gol, además de desgastar permanentemente la
defensa leprosa. Si bien no es dotado técnicamente se notó el esfuerzo de Gigliotti por
colaborar en el juego, aguantar el balón y definir de manera certera en sus dos
anotaciones.
Si hubo alguna falencia, fue en el primer tiempo cuando el
local desbordó varias veces el sector izquierdo custodiado por Sánchez Miño. Tampoco
estuvieron precisos Erviti y Rodríguez. El “10” llegó al límite de
amonestaciones ¿Quién lo reemplazará el próximo domingo?
El Diablo está afianzado en las posiciones de Sudamericana, acecha en
la disputa por entrar a la copa más preciada y de visitante no perdona.
Falta el triunfo como local. Es lo que todos anhelamos: poder festejar en el
Libertadores. Los vecinos ya presienten que ahora, vamos por ellos.

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