Sabemos de la multiplicidad de factores que se deben dar para que un equipo se alce con la victoria en la cancha, entre los mismos se encuentran en primer lugar el buen juego que se despliega, luego el azar que a veces ayuda y a veces es esquivo, y las virtudes y defectos del adversario que también hace lo suyo.
. Por supuesto para que el triunfo se haga realidad lo primero que se
debe hacer es legítimamente conseguir más goles que el rival. Pero hay otro
factor del que debemos hablar, de eso se trata, es decir además por qué
circunstancia se puede lograr o no el objetivo. Lo vivimos el viernes en el
LDA, y sin hablar del juego y de la suerte de lo que ya se ha dicho mucho en
estos días pasados, podríamos aseverar que Independiente consiguió un tanto más
que Estudiantes, claro, como todos sabemos, el cabezazo de Gigliotti no fue
convalidado y nadie sabe a ciencia cierta por qué aún después de haber visto
repetidas veces la jugada.
Y descartando de plano todas las especulaciones que
han salido a la luz por estos días en distintos medios y sobre todo en las
redes sociales en cuanto a la animosidad del árbitro contra Independiente,
debido a que es simpatizante de Racing o que cuando puede va a ver a Boca
porque tiene negocios con Angelici uno puede ir sacando algunas conclusiones:
La primera es que ya no se puede arbitrar de esta
forma, o sea igual que a comienzos de la era del profesionalismo, es decir “a
ojo de buen cubero”, hay que actualizar el fútbol y se debe incorporar en breve
la tecnología como ha sucedido en otros deportes como el rugby y el tenis,
creo que sería una forma no sólo de administrar justicia si no de descomprimir
a las tribunas que reclaman. El anacrónico argumento de Blatter y Grondona en
cuanto a que el espectáculo perdería "frescura" se cae a pedazos
frente a la verdadera administración de imparcialidad que impida todo tipo de
especulaciones y que más que frescura aporta sospechas, caldeamiento y exaspera
al espectador. Nadie pide ser beneficiado por los fallos aunque sabemos que los
hubo, simplemente que se cobre lo justo.
Y la segunda es responsabilidad de Independiente,
ningún jugador hizo ningún tipo de reclamos luego de la jugada en cuestión, es
más, nadie presionó al árbitro durante todo el partido. Se podría argumentar
que Gigliotti estaba amonestado y no quiso arriesgarse a la roja, pero lo
cierto es que con Erviti -único líder del grupo en ese aspecto- fuera del campo
de juego nadie dialoga con el referí.
Y la última: no caigamos en la pelotudez de traer un
cura o una bruja lo que ha sido sugerido nada menos que por la Tesorera de
nuestra institución, aunque por estas horas algunos medios dan cuenta de que ha
sido apercibida por parte de la CD. Realmente no parece la idea de alguien que
ha pasado por la Universidad. No piquemos tan bajo, no imitemos las malas
costumbres de otros, y por sobre todas las cosas no nos sometan a hinchas y a
socios a semejante humillación. Independiente ha ganado siete Copas Libertadores
por sus virtudes jugando a la pelota. Lo que nos ha llevado a la gloria es
justamente eso, la "magia futbolística" que han sabido desplegar
jugadores como Bochini, sólo por citar a uno. No le demos más vueltas, no
pasemos vergüenza, la magia del fútbol, esa que nos lleva a la gloria no sabe
de exorcismos.
Dr. Liberto Giovetti
Sangre
Roja

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