El equipo de Ariel Holan levantó a tiempo y llega a la recta final del
campeonato afilado. Con ocho puntos de distancia ante Boca, un partido
menos y la posibilidad de enfrentarlo, no pierde la ilusión.
El triunfo en el clásico ante Racing dejó a Independiente
con un camino lleno de ilusiones. Si bien el objetivo principal es
lograr un cupo para jugar la próxima Libertadores el Rojo puede
permitirse soñar con algo más. Es que el equipo que viene en franca
levantada se encuentra a ocho de Boca, con un encuentro menos (se pone
al día ante Defensa el 11 de junio) y el partido mano a mano con el
xeneize en unas fechas. Sustentado con buen juego, confianza y
determinación el Diablo podría meter la cola.La
victoria ante el vecino revitalizó, fue el envión que este equipo
necesitaba para quedar a mano con los hinchas y demostrarles que están
para más. El objetivo de meterse en la Libertadores está
cerca y alcanzarlo va de la mano con el de pelear el campeonato. Una
cosa lleva a la otra y el plantel está super mentalizado con dejar la
vida en esta recta final que lo tendrá como animador si no levanta el
pié del acelerador.Con sus individualidades en ascenso y un rendimiento colectivo que
partido a partido consigue un mayor entendimiento nadie puede quitarle
la ilusión. El Rojo sabe que depende de no bajar el nivel, que tendrá
por delante dos encuentros frente a Huracán y Aldosivi que le aclararán
el panorama y de ganarlos no hay dudas que tendrá un camino hacia los
primeros puestos asegurado. El Independiente de Holan se atreve a soñar.
Diario Popular

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