Cambiar o que te cambien, de eso se trata, en el fútbol y en la vida,
nadie es imprescindible, el paso del tiempo hace que seamos reemplazados por un
desgaste natural en nuestros trabajos o a veces porque no se logra la
eficiencia esperada en un determinado período, estos parámetros usa la sociedad
desde épocas inmemoriales.
Quizás esto en este deporte que tanto nos apasiona suceda mucho más
rápido, lo vemos semana a semana en los técnicos de los distintos equipos que
se van sucediendo uno atrás de otro, esto no termina ni va a terminar nunca,
cuando un equipo gana hay otro que pierde, y si a uno le va bien a otro le va
mal, siempre va a haber un primero y un último, un campeón y un descendido con
todos sus matices.
Y si bien con las matemáticas se puede mentir dicen, si las
interpretaciones son correctas nos pueden hacer ver la realidad y observando la
tabla de posiciones el día sábado previo a Temperley veo a Independiente con
seis goles a favor en igual número de partidos, parece difícil tener muchos
puntos con este promedio ofensivo. Los punteros Estudiantes y San Lorenzo
tenían doce, el doble que el Rojo, y yendo más lejos nuestro primer equipo
tenía igual cantidad de goles a favor que San Martín de San Juan y sólo uno más
que Arsenal y estoy hablando de los dos últimos en la tabla de posiciones.
Está claro que la tediosa tenencia de la pelota en forma lenta de
ninguna manera genera esos espacios que hacen falta para lastimar al rival, a
veces hace falta ser más vertical y con un delantero que esté en el área y no
que retroceda tanto como hace Vera, por eso hacía falta Denis.
Y el sábado a la tarde la Diosa Fortuna nos bendijo así como tantas
otras veces nos dio la espalda, y a los que siempre declaman "hay que
ganar como sea" se les dio una. "No hay peor frase que esa"
decía Cesar Menotti -al que seguramente se le pueden criticar muchas cosas pero
no esta- hace unas semanas atrás, y comparto su apreciación, pero lamentablemente
la misma se ha vuelto consuetudinaria entre las nuevas generaciones de hinchas
Rojos. Para los viejos esto no es así, como sea gana Boca y su séquito de
periodista lameculos que se rasgaban las vestiduras por el posible partido de
desempate con los Tucumanos pero que bien hicieron la vista gorda con los dos
goles legítimos que convirtió Atlético el domingo pasado y que fueron anulados,
bien dijo el presidente de Rosario Central ayer cuando se designó el árbitro
para el partido de Copa Argentina “Cuando te quemás con Boca ves ese partido y
llorás”. Y es cierto, para ganar también hace falta más peso en Viamonte de
parte de la Directiva. ¿Qué costo político de credibilidad pagarán los actuales
de Independiente si como se viene afirmando no hay partido de desempate con los
Tucumanos?
Se viene una seguidilla difícil y que seguramente va a decidir el
destino del equipo y del DT. Como dice Elbio Pavoni: “son los triunfos los que
hacen que se juegue mejor y no al revés”. Esperemos que tenga razón, mientras
tanto los cultores del "hay que ganar como sea" están de parabienes
Dr. Liberto Giovetti
Sangre Roja

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