Lejos quedaron los tiempos del único partido televisado de los viernes y
del clásico del domingo a la noche en diferido, de Horacio Aiello y su "a
la derecha de la pantalla señora el número siete Bernao", con directivos
de aquella época que esperaban primero "localidades agotadas" y luego
vendían los derechos, algunos como Pedro Iso directamente se oponían a la
trasmisión en directo aunque ocurriera esto, eran tiempos de gloria para el
Rojo, pero la cosa evolucionó en beneficio de los cultores del billete, ahora
se televisa hasta Sarmiento - Aldosivi. Sin embargo todo cambia y se termina el
fútbol para todos, es difícil intentar no ser demagógico con el pasado y
declamar que de ahora en más va a ser para pocos, el hincha va a tener que
pagar un costo si quiere ver. El gobierno le ha soltado la mano a la AFA y ya
no habrá más dinero. Es lógico si se lo mira desde el punto de vista del
malgasto que se ha hecho de él de parte de quienes lo manejan, y uno dice
malgasto por no emplear otra palabra como ilícito por ejemplo, frecuentemente nos preguntamos ¿Pero cómo pudieron haber pagado
tantos millones de dólares por semejante tronco?.
Pasa en todas las instituciones, no solamente en la nuestra, y la
realidad marca que hasta ahora ningún dirigente de ninguna institución ha ido
preso jamás, es más, en Independiente ya ni siquiera se habla de la expulsión
de los últimos dos presidentes que se iba a tratar en la próxima asamblea.
En principio la situación parece no tener salida. La plata no alcanza,
la afip denuncia a los clubes por deudas impagables y se amenaza no sólo con no
permitir incorporaciones a quienes no cumplan si no además con la pérdida de
categoría a los deudores. Empiezan a tomar forma entonces las ideas de la
sociedades anónimas, solución que es rechazada por el hincha, y que tampoco sabemos si funciona. ¿Que
empresa va a hacerse cargo de un club que da pérdida, que tiene un pasivo monstruoso?
En el medio de eso la FIFA amenaza a la AFA con la desafiliación, con la
Selección provisoriamente fuera del mundial por la sanción a un jugador, y a
Independiente como era previsible la Comisión Normalizadora, con el aval de
todos los medios periodísticos, se animaron a hacernos lo que no hubieran hecho
ni con River ni con Boca: Nos dejaron fuera de la Libertadores en un
escritorio.
En fin, avatares que trae este profesionalismo a ultranza que ha
generado la televisión y al que habrá que adecuarse, nadie imagina la vida sin
fútbol, no me imagino la vida sin ver semana a semana a Independiente como hago
desde niño, claro, uno quisiera observar algo mejor y que no duelan tanto los
ojos de verlo jugar tan mal y el corazón por tanta frustración acumulada
durante tanto tiempo. ¿Le encontrará la vuelta Milito a este entuerto?
Esperemos que así sea, porque ahora hasta daría la sensación, mal que nos pese,
de que los equipos de Almirón y Pelegrino jugaban mejor que este. Hay poca o
nada paciencia en el hincha, pero lo que nunca se pierde es la esperanza, la de
que vuelvan tiempos de gloria, con nosotros en el estadio o detrás de la TV,
eso sí, sin el querido Horacio Aiello y su “a la derecha de la pantalla señora
el número siete Bernao”.
Dr. Liberto Giovetti
Sangre Roja

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